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Cuanto puede durar una inmersión?
La historia del Curtiss C-46


Guácharo

 

El también conocido “avión de macuto” que reposaba a 60 metros después de su amarizaje en la década de los setenta siempre fue uno de los íconos del buceo extremo en Venezuela, no solo por la forma particular en que debía reubicarse para bucear en él, sino además por las corrientes y oleajes que con frecuencia hacían de esta inmersión un buen reto. El premio: Un avión prácticamente intacto, perfectamente posado en un desierto de arena y guardando en su interior una gran historia.

La tragedia de Vargas puso fin a este naufragio.

Luego de las lluvias que lanzaron lodo, personas y casas al mar en 1.999 las probabilidades de encontrar al avión eran muy remotas... no sabíamos si el señor capaz de llevarnos al sitio donde se hundió había sobrevivido al deslave, y de ser así, seguramente los miles de metros cúbicos de escombros arrastrados por los ríos al mar habrían sepultado o destruido el fuselaje. Varios intentos de reubicar al avión en distintas expediciones no tuvieron éxito.

Más de 6 años después un miembro de AVES, Fernando Guerrero, dueño de la operadora Epsilon Divers en Macuto encontró al viejo pescador quien tiene la asombrosa habilidad de ubicar desde la superficie un avión que jamás en su vida ha visto...

De regreso al sitio donde recordaba que estaba el avión, desde su pequeño bote de madera lanzó con mano firme su ancla...y se dejó llevar por las corrientes. La cuerda corría velozmente arrastrada por el mar decenas de metros... arriba, entre aparejos y redes de pesca, el experto maniobraba el pequeño bote en una suerte de danza de cacería. Pasaba el tiempo y después de un largo silencio, casi de forma mágica el viejo anunció: Pegué el avión! el ancla está en el ala derecha!

29 de octubre de 2005 – 7:00 am

Con solo 5 días para preparar la logística después de la noticia del hallazgo, un equipo de buzos técnicos de AVES: Alvaro Silva, Eduardo Jaimes, Henry Arismendi, Eric Machum y Helios Olombrada, se reunieron en la operadora de Macuto para armar los equipos y afinar los últimos detalles.

La misión: Ver por primera vez en 6 años en que estado había quedado el avión después de la tragedia de Vargas.

La planificación: 20 minutos a 60 metros de profundidad con una descompresión de 60 minutos consumiendo entre todos más veintiséis mil litros de diversas mezclas de gases.


9:00 am: Comienza la inmersión.

Con un oleaje que por momentos tapaba el horizonte llegamos al sitio de buceo para conectarnos con la línea de descenso que se había dejado.

Lanzarnos no fue tarea fácil, una corriente inclemente nos alejaba del bote mientras tratábamos de colocarnos más de 30 Kg. de equipos en superficie nadando en contra de la corriente hasta alcanzar un cabo de vida que llegó, tarde pero seguro.

Comienza el descenso con Alvaro, quien con esta será su septima vez en el avión siendo el buzo que más veces ha estado allí y sigue el resto de nosotros que no lo conocíamos... y si han estado en una montaña rusa sabrán la sensación que da bajar con equipos de buceo técnico deslizándose por una cuerda hacía las profundidades. Después de los 45 metros el día se volvió noche y seguimos bajando sin saber que veríamos al llegar, Era momento de empezar a aplicar los frenos de aire...es decir, inflar el wing principal (como el chaleco compensador del buceo recreativo) para frenar la caída...a los 60 metros aquellos que no lo hicieron dejaron un simpático cráter  junto con una nube de sedimento al chocar contra el suelo.

Comenzamos a nadar siguiendo el rastro del ancla y alli, como lo había predicho el viejo pescador, estaba el Curtiss sujeto por el plano derecho...de no ser porque a estas profundidades no se puede dar chance a la improvisación, y mucho menos dejarse dominar por la narcosis, estuviéramos aún allá abajo celebrando!

Aunque tiene una buena capa de sedimento que cubre su metálico fuselaje, el avión sigue intacto, elevándose completamente sobre el fondo. No hay ninguna pieza que esté cubierta totalmente como pudimos constatar durante el recorrido. Nos dividimos en 2 grupos: Alvaro, Eric y Helios fueron hacia la puerta de carga, Eduardo y yo a la cabina de mando.

Dentro del tabaco, en perfecta flotabilidad, Alvaro y Eric revisan el área de carga. La guaya en forma de telaraña que separa la carga del resto del espacio está intacta y mantiene su tensión. Helios, aún luchando con la narcosis, espera en la entrada del Curtiss. Mientras, Eduardo y yo hemos llegado a la cabina de mando. A través de los vidrios rotos, es claro ver los instrumentos llenos de corales, vigilados por una enorme langosta que no pretendía ceder sus dominios. Noté una especie de tubo muy largo que iba desde la nariz del avión directamente hacia el fondo, mi atención quedó unos minutos allí.

Al minuto 18 todos estábamos reunidos y nadando en busca del cabo del ancla, nuestra única conexión con la superficie. Por suerte no se había movido a causa del oleaje así que empezamos el ascenso según lo planificado... nos espera una larga descompresión que, debido a los templones que daba el ancla, la mayoría preferimos hacerla en flotabilidad neutral para no ser sacudidos como una piñata.

Los secretos del CurtissCurtiss C-46 Command

Una vez arriba, entre celebraciones y risas, cada uno de nosotros narró su versión de la inmersión y vaya que hubo versiones!. Pero todos coincidimos en que esta ha sido una de las mejores inmersiones de nuestras vidas. Al preguntar que era ese tubo en la nariz del avión, Alvaro nos dijo que era la cuerda con la que habían tratado de remolcar el avión cuando amarizó en la década de los '70, según declaraciones de testigos de la época.

Comencé a escribir la bitácora de una inmersión memorable. En busca de fotos o mayor información acerca del modelo y características del avión, encontré una serie de elementos que hicieron la investigación no solo más interesante sino confusa pues entre los registros de los años setenta (época donde nos ubican los testigos), no hubo accidentes aéreos con aviones de la casa Curtiss-Wright en la Guaira.

Sin embargo, otras fuentes reseñan un avión de carga Curtiss C-46 siniestrado en La Guaira y cuya única tripulación, piloto y copiloto, salieron ilesos del accidente. Este avión, según el expediente de la aviación militar norteamericana (USAAF), sirvió durante la segunda guerra mundial en Europa y luego fue adquirido por la empresa Expresso Aero-Interamericano para trabajar como avión de carga en Cuba.

Todo parecía señalar que éste es el Curtiss que acabábamos de bucear...pero hay algo que no concuerda: Este avión se estrelló en la década de los cuarenta: 30 años antes de la fecha referida! Y aunque los registros no hablan de un amarizaje, si indican que sus dos tripulantes, de nacionalidad Cubana, sobrevivieron.  Tratando de encontrar el paradero de estos pilotos, el New York Times recoge una noticia donde 11 pilotos Cubanos piden asilo en Miami en 1958 al negarse a llevar armas de República Dominicana hacia Cuba. Seis de estos pilotos eran de Expresso Aero-Interamericano. El dueño para aquel entonces de esa aerolínea, un veterano de guerra de la II Guerra Mundial, aún vive en New Jersey . Estoy tratando de localizarlo para ver que información puede tener acerca de este evento y si alguien tiene más información que pueda ser útil, escríbannos.

Pero para aclarar el misterio, solo nos queda regresar al avión y recuperar el número de serial de construcción adecuadamente ubicado en la cabina de mando. De esta forma podremos seguir revelando el misterio que empezó con una inmersión que aún no ha terminado.

 

 



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Revisión: 03 de Enero de 2006