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LA PARED
Guácharo
Cap I
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Cap II |
Cap III | Cap IV |
Cap V | Cap VI |
Cap VII |
FINAL
Las
aguas azules del Caribe brillan en este día soleado, uno a uno los buzos van
entrando desde la orilla de Karpata en Bonaire. Todos tienen su equipo
chequeado, y la mayoría ataviados con wetsuits muy coloridos para
protegerlos de los corales.
Una joven Divemaster es la guía de la inmersión, los
otros nueve van de placer. Después de reunirlos a todos en superficie y
asegurarse que todos tienen el regulador en la boca, hace la señal de Ok y
comienza la inmersión.
Abajo el mundo acuático estalla en colores, corales y
peces fascinantes, es un arco iris vivo. Un mundo que Jacques Cousteau
mostró a millones de espectadores en la TV y que ahora gracias a los avances
técnicos y educativos esta al alcance de casi cualquier persona. Cada año
millones de personas viajan a estas aguas tropicales del Caribe a disfrutar
de la agradable temperatura de las costas de Bonaire, México o las Bahamas y
los venezolanos no somos la excepción
Se dice que hay tres sitios en el mundo que inspiran
reverencia por más que los hayamos visto una y otra vez en TV: El Gran
Cañón, La Tierra desde el espacio exterior, y los grandes arrecifes de
coral...
Los buzos no perdieron mucho tiempo en llegar a una
zona arenosa a 10 mts de profundidad salpicada de corales cerebro y llena de
cientos rabirubios impasibles con estos extraños visitantes. Todos están en
flotabilidad neutral mientras la Divemaster cuenta a los buzos y le hace a
cada uno el OK. Luego con otras señales les dice "síganme". Esto es fácil de
hacer pues la visibilidad es de más de treinta metros en cualquier
dirección. En menos de tres minutos estaban al borde de un acantilado
submarino... Desde el borde y hasta donde puede dar la vista horizontalmente
todo lo que se ve es un vacío azul. Hacia abajo, por la pared, un descenso
vertical de casi 1.500 mts hasta el fondo.
Los primeros 30 metros de la pared son un collage de
corales duros y blandos, donde viven interesantes criaturas: Anémonas,
poliquetos, morenas, pulpos. Los diez buzos inician su descenso mientras
fijan la mirada en la fabulosa pared: 15-20-25 mts. Diez minutos van de
inmersión hasta llegar a la profundidad máxima a 30 mts. La pared parece no
tener fin, pero por seguridad no hay que ir más abajo; en cambio, comienza
el lento ascenso para ir desaturando lentamente. Además, ir mas abajo haría
que el aire se agotara más rápidamente, y en estas paredes es muy fácil
perder la noción de la profundidad y perder nuestro único suministro de aire
(claro que podemos compartir aire con el compañero pero siempre es algo
riesgoso). Así que los buzos no cometen estos errores y raras veces se
quedan sin aire pues siguen estrictas normas de seguridad aprendidas en sus
cursos. Como resultado, miles de inmersiones se han hecho aquí, en esta
pared, sin ninguna problema...
Periódicamente, la Divemaster se voltea y cuenta
cabezas. Aparte de eso esta ocupada buscando vida marina que sus clientes
menos experimentados no han visto. Su trabajo es hacer la inmersión
memorable, incluso excitante. A los 28 mts señala un cangrejo gigante que se
asusta ante la mirada atónita de los buzos al ver un animal de casi medio
metro de envergadura. La inmersión continua y a 21 mts la Divemaster señala
una enorme morena verde cuya cabeza sobresale del coral. Palmeando las manos
hace la señal a los buzos de "morena" que se acercan con cautela a ver los
casi dos metros de largo de la criatura.
A 20 mts. la Divemaster mira y cuenta cabezas.
Uno, dos, tres,....ocho. SOLO OCHO!. Da rápidos vistazos horizontales. No
hay un noveno buzo. Ella empezó con nueve.
Su nervioso conteo alerta a los otros buzos. El
compañero del buzo perdido nota que su pareja – otra joven muchacha – ya no
esta a su lado. Todo el mundo ve alrededor y cuenta: uno, dos, tres,
cuatro....OCHO más la Divemaster. Instintivamente, todos ven hacia arriba
(no se ve a nadie), luego hacia abajo. Casi veintidós metros mas abajo,
ellos ven un tanque blanco en la espalda de un buzo, alejándose de ellos. Y
en franco descenso!.
La Divemaster señala a los otros buzos para que
continúen su ascenso y regresen a la costa. El compañero del buzo
desobediente mueve su cabeza y empieza a descender, intentando rescatar a su
compañera. La Divemaster hala su brazo y le niega con la cabeza.
Inequívocamente, con ojos y manos, gesticula No! No!. Él debe ascender y
regresar con el grupo. Él no esta entrenado para ir más profundo o intentar
alguna clase de rescate.
Los ocho buzos obedecen y continúan el ascenso,
mientras que la Divemaster desciende hacia el buzo que se sigue hundiendo. A
40 mts se da cuenta que no hay esperanza de alcanzarla. El buzo perdido esta
ahora a casi a 60 mts y sigue bajando...
Siete minutos después emergen los otros buzos, a casi
60 mts de la orilla. "No se suponía que debían salir tan rápido y tan
lejos". El guía que esperaba en tierra ve a los buzos agitar las manos
frenéticamente en señal de peligro, pero no por ellos sino por el buzo
perdido. El mar esta calmado y están respirando abundante aire fresco.
El guía, un instructor de buceo, se acerca nadando
hacia el grupo.
-
Que pasó?
-
Perdimos un
buzo!
-
Que pasó!?
-
No sabemos!
-
Dónde esta
Ana? (La Divemaster)
-
Ella fue
más profundo a tratar de agarrarla. La dejamos a 20 mts. !.
-
Que pasó!?
-
No sabemos.
No sabemos. No sabemos!.
-
Quién es el
buzo?
Solamente su compañero de buceo sabia su nombre. -
"Ella es Karen Pérez. Mi novia." Y comenzó a llorar y vomitar al mismo
tiempo.
El instructor esta en un torbellino, como instructor
debe actuar rápidamente como guía y buzo, y con limitada información de sus
abrumados clientes. Primero ponerlos a ellos a salvo. Hecho esto en la
orilla hizo un llamado de socorro hacia la operadora de buceo:
"Es Carlos Sucre, estoy en Karpata", dijo. "Tenemos dos
buzos perdidos. Repito, dos buzos perdidos, ambos en el agua. Necesito un
bote de asistencia y un equipo de rescate de inmediato. Ambos buzos pueden
estar a una gran profundidad así que contacten la Cámara Hiperbárica.
Necesito buzos de profundidad de inmediato. Me estoy sumergiendo ahora". Hay
más dialogo en el teléfono y es claro que la ayuda va en camino.
Dos
minutos después el Instructor esta bajo el agua, dirigiéndose hacia la
pared. A medida que se acerca al borde ve a su Divemaster, subiendo sola. Se
encuentran en el fondo arenoso. Ella toma la tabla y escribe erráticamente
"Desap. a 60 mts y Cont. bajando" . El mensaje es más que suficiente.
La Divemaster debe permanecer bajo el agua por varios
minutos, pero deben intercambiar equipos pues se estaba quedando casi sin
aire. Con el equipo de la Divemaster, el instructor sube a superficie.
Veinte minutos después, la Divemaster emerge, al lado
del bote de rescate y sube a bordo. Las marcas de tensión en su rostro
enmarcan unos ojos tristes, no llenos de lagrimas sino con una mezcla de
terror y rabia. No hay peor tragedia para un profesional en el mundo del
buceo que perder a un buzo. Sus primeras palabras son para el compañero de
la víctima: "Que pasó!?". Su tono es acusatorio.
"No lo sé!" Grita. Él también esta asustado. No es como
perder unos amigos en un bosque, o en una cueva, o en un bote en el mar; en
esas situaciones siempre hay una esperanza. La gente que se pierde por días,
quizás semanas puede sobrevivir. La excepción por supuesto es quedarse sin
aire. Ahora su novia esta perdida en el fondo del mar, del cual no hay
retorno. El hecho es obvio para todas las personas a bordo del bote, en ese
hermoso día soleado.
El joven no tiene explicación. Esta intimidado por la
mirada furiosa de la Divemaster, por el silencio de todo el mundo acerca de
él, inclusive por el silencio del mar imperturbable. Nada se interpone en
sus respuestas. Balbucea algo acerca de estar viendo la morena, de no saber
que su novia se estaba hundiendo, de que todo pasó muy rápido. La Divemaster
se dio cuenta que sus preguntas no llegarían a ningún lado, por lo menos no
ahora. Y estaba muy molesta como para interrogar a los otros buzos que ya se
estaban desequipando. El instructor y los rescatistas conversan en la proa.
Luego el instructor se dirige al grupo: "Tenemos un buzo perdido. Tenemos un
equipo de buzos de rescate y especialistas en buceo profundo para buscarla.
Lo siento pero no nos podemos mover de aquí aún. Necesitamos estar aquí
algún tiempo".
Todos estaban asustados de hablar con el compañero de
la víctima. Querían preguntarle si ella estaba enferma. Algún historial de
convulsiones?. De asma?. Querían saber si él notó que ella a estaba
hundiéndose (después de todo los compañeros de buceo DEBEN mantener contacto
visual durante una inmersión). Querían preguntarle simplemente que pasó.
Pero nadie preguntó.
Minutos después, los buzos de rescate estaban en la
popa listos para saltar con sus tanques dobles. La Divemaster, ya que no
podía volver a la misma profundidad (por lo menos no tan rápido) se quedaría
en aguas menos profundas para indicarle a los rescatistas la zona de
inmersión.
Los tres buzos saltaron... la Divemaster se mantuvo al
borde del acantilado (a 10 mts) mientras que los rescatistas se hundieron
rápidamente. Llegaron a una profundidad de 67 mts y podían ver unos treinta
metros más hacia abajo; ningún tanque, ninguna forma humana se veía en lo
profundo. No podían ir más abajo por riesgo a un Bend. Ellos debían
ascender. Y debido a que fueron tan profundo, también debieron hacer paradas
de descompresión antes de salir.
Ambos rescatistas y la Divemaster subieron al bote y se
dirigieron al muelle... La búsqueda ha terminado.
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